¿Barbacoa de carbón o de gas? Cuál elegir
Llevas tres semanas dándole vueltas. Tu cuñado te dice que el gas es para los que no saben hacer una barbacoa. Tu vecino te dice que el carbón es un engorro y que él enciende la suya en cinco minutos. Y tú sigues sin comprar nada.
Los dos tienen razón en su caso y ninguno en el tuyo, porque la pregunta no es cuál es mejor. Es cuántas veces al año vas a usarla y cuánto tiempo tienes el día que la uses.
La diferencia real: de dónde sale el sabor
Esto es lo único que importa de verdad y casi nadie lo explica bien.
El sabor a barbacoa no viene del carbón. Viene de la grasa que gotea de la carne, cae sobre una superficie muy caliente y se vaporiza. Ese vapor sube, envuelve la pieza y es lo que te da ese sabor que asocias a una barbacoa de verdad.
En una de carbón, la grasa cae sobre la brasa. En una de gas, cae sobre los deflectores metálicos o sobre la piedra volcánica y hace exactamente lo mismo. La diferencia de sabor existe, pero es mucho más pequeña de lo que dice la gente: el carbón aporta además un punto ahumado propio de la madera quemada, y eso el gas no lo da.
Si quieres ese matiz ahumado con una de gas, se consigue con una caja de virutas de madera puesta sobre un quemador. Cuesta diez euros.
Cuánto tardas en empezar a cocinar
Carbón: entre 20 y 30 minutos hasta tener brasa, y eso encendiendo bien. Con chimenea de encendido, entre 10 y 15.
Gas: enciendes, esperas cinco minutos a que la parrilla coja temperatura y empiezas.
Parece un detalle y es lo que decide el uso real. Una barbacoa de gas se usa un martes por la noche porque te apetece. Una de carbón, no: la de carbón se planifica. Mucha gente compra carbón y acaba usándola cuatro veces al año, no por el sabor, sino porque nunca tiene esa media hora.
Cuánto cuesta cada una de usar
Carbón: entre 1 y 1,5 kilos por comida de cuatro personas. A los precios habituales, entre 1,50 y 3 euros por barbacoa.
Gas: una bombona de 12,5 kilos da entre 15 y 20 usos largos en una barbacoa de tres quemadores. Sale a menos de 2 euros por comida.
Están prácticamente igualadas. Donde sí hay diferencia es en la compra: una barbacoa de carbón decente empieza sobre los 40-50 euros, y una de gas de tres quemadores no baja de los 150. Esa es la barrera real, no el consumo.
Cuál es más fácil de limpiar
El gas, con diferencia. Enciendes al máximo diez minutos, cepillas y ya. No hay cenizas.
El carbón obliga a vaciar la cubeta después de cada uso. Y no es opcional: la ceniza retiene humedad y la humedad oxida la chapa. Es la razón por la que tantas barbacoas de carbón se mueren en tres temporadas.
Tienes el detalle de cada método en la guía de barbacoas de carbón con ruedas.
Dónde puedes usar cada una
Aquí el gas gana y no es discutible.
La mayoría de comunidades de vecinos que prohíben las barbacoas lo hacen por el humo y el olor, no por el fuego. Una de gas apenas genera humo visible, así que en muchos casos se acepta donde no se acepta el carbón. Aun así, revisa los estatutos y la ordenanza municipal antes de comprar nada.
En el campo cambia la cosa: en época de riesgo de incendio está prohibido hacer fuego fuera de zonas habilitadas, y eso incluye el gas en muchas comunidades autónomas.
Y si vives en un piso sin terraza, ninguna de las dos te sirve. Lo tuyo es una eléctrica de interior, y eso es otra categoría.
Qué elegir según tu caso
Elige carbón si: tienes jardín o patio, haces barbacoa los fines de semana, te gusta el proceso de encender el fuego y tienes sitio donde guardarla seca. Y si el presupuesto es ajustado.
Elige gas si: vives en una terraza, quieres poder improvisar entre semana, cocinas piezas gruesas que necesitan calor indirecto controlado, o simplemente no te apetece pelearte con el carbón cada vez. Empieza por decidir cuántos quemadores necesitas, que es lo que marca el precio.
Elige portátil de carbón si: lo tuyo es la playa, el camping o el monte y necesitas algo que quepa en el maletero. Ahí el gas pesa demasiado. Tienes las opciones en la guía de barbacoas portátiles de carbón.
Las mixtas de gas y carbón
Existen, y en teoría te dan las dos cosas. En la práctica, las de menos de 400 euros suelen hacer las dos cosas regular: la parte de gas tiene poca potencia y la de carbón, poca capacidad.
Si vas a comprar una mixta, mira que cada zona sea usable por separado y que la de carbón tenga una cubeta de verdad, no una bandeja de tres centímetros. Por debajo de ese precio, casi siempre sale mejor una buena de un solo tipo.
Preguntas frecuentes
¿De verdad sabe distinto la comida?
Sí, pero menos de lo que se dice. El sabor viene de la grasa que gotea y se vaporiza, y eso pasa igual en las dos. Lo que aporta el carbón de más es un punto ahumado propio de la madera, y eso con gas se consigue con una caja de virutas de diez euros.
¿Cuál sale más barata de usar?
Están igualadas: entre 1,50 y 3 euros por comida con carbón y menos de 2 euros con gas. La diferencia real está en la compra: una de carbón decente arranca en 40-50 euros y una de gas de tres quemadores no baja de 150.
¿Cuál puedo tener en una terraza de piso?
La de gas tiene muchas más papeletas de que te la acepten, porque casi todas las prohibiciones vecinales son por el humo y el olor, no por el fuego. Revisa igualmente los estatutos de tu comunidad y la ordenanza municipal.
¿Merecen la pena las mixtas de gas y carbón?
Por debajo de 400 euros suelen hacer las dos cosas regular: poca potencia en la zona de gas y poca capacidad en la de carbón. Si te decides por una, comprueba que cada zona funcione por separado y que la cubeta de carbón sea de verdad.
¿Cuál es más fácil de limpiar?
El gas, con diferencia: enciendes al máximo diez minutos, cepillas y ya. El carbón obliga a vaciar cenizas después de cada uso, y no es opcional: la ceniza retiene humedad y oxida la chapa.