Detector de metales: cuál comprar y dónde usarlo
¿Paseas por la playa pensando en lo que hay bajo tus pies, pero te da miedo gastarte el dinero en un aparato que solo pite con chapas y clavos?
Es una duda razonable, porque las fichas de producto mezclan dos cosas distintas: la sensibilidad, que es lo que el aparato nota, y la discriminación, que es lo que sabe descartar. Un detector muy sensible y mal ajustado te tiene todo el día cavando basura.
Aquí va lo que hay que mirar antes de pagar, y lo que ninguna caja te va a decir sobre la profundidad real.
VLF o pulsos: cuál te conviene
Hay dos tecnologías y la elección depende de dónde vayas a buscar, no del precio.
VLF es la de casi todos los detectores de aficionado. Distingue bien entre hierro y metales nobles, así que sabes si merece la pena cavar antes de hacerlo. Su punto débil es la arena mojada de playa y los suelos con mucho mineral: ahí se vuelve loca y hay que bajar sensibilidad.
Pulsos inducidos hace lo contrario. Le da igual la sal y el terreno mineralizado, y llega más hondo, pero discrimina mal: casi todo lo que encuentra hay que sacarlo para saber qué es.
Si vas a campo, prados y caminos, VLF. Si tu sitio es la orilla del mar, pulsos. Y si empiezas y no lo tienes claro, VLF, porque la curva de aprendizaje es mucho más corta.
Cuánta profundidad se alcanza de verdad
Aquí es donde más se exagera. Una moneda pequeña se detecta entre 15 y 30 cm con un equipo de aficionado en buenas condiciones. No a un metro.
La profundidad depende del tamaño del objeto, no de la potencia del aparato. Una pieza grande de metal se nota mucho más hondo que una moneda, y por eso los anuncios enseñan siempre esa cifra.
El terreno recorta más que ninguna otra cosa. Suelo húmedo y compacto conduce mejor y da más alcance; arena seca, tierra removida y suelo con hierro cerca lo reducen a la mitad.
Ojo también con la profundidad a la que estás dispuesto a cavar. A partir de 25 cm cada hallazgo es un agujero serio, y en muchos sitios eso ya no está permitido.
Qué frecuencia y qué plato necesitas
La frecuencia decide a qué eres más sensible. Las bajas, en torno a 5-8 kHz, van mejor con objetos grandes y con plata. Las altas, de 15 kHz para arriba, notan mejor el oro pequeño y las cadenas finas.
Los equipos multifrecuencia trabajan en varias a la vez y son los que mejor se comportan en playa, pero cuestan bastante más. Para empezar, uno de frecuencia única cumple de sobra.
El plato grande llega más hondo y cubre más terreno por pasada, así que barres antes una finca. El pequeño separa mejor dos objetos juntos, y en un sitio con mucha chatarra encuentra cosas que el grande se salta.
Y comprueba qué es sumergible: hay equipos con el plato estanco pero la caja de mandos no. Para orilla del mar necesitas al menos lo primero.
Qué detector de metales comprar
Mira el peso y el equilibrio antes que la lista de funciones. Vas a llevarlo en una mano dos o tres horas seguidas, y el brazo se resiente antes que la paciencia.
Comprueba que la caña sea telescópica y regulable. Si te queda corta, acabas encorvado y con dolor de espalda al día siguiente.
Y cuenta con auriculares desde el principio. Las señales flojas, que son las de los objetos profundos, con el altavoz al aire se pierden con el viento.
Antes de salir, infórmate de dónde puedes usarlo. En España hace falta autorización de la comunidad autónoma y hay zonas prohibidas: lo tienes en la legislación sobre detectores de metales.
Cómo calibrar el detector de metales
El ajuste del terreno se hace en el sitio, no en casa. Se pulsa el botón de balance mientras subes y bajas el plato sobre una zona limpia, hasta que deja de pitar solo.
La sensibilidad al máximo es un error de principiante. Si el aparato pita sin nada delante o el número baila, bájala hasta que se estabilice: perderás un poco de profundidad y ganarás todas las señales que antes eran ruido.
Descarta el hierro, pero no descartes de más. Cada tramo que anulas se lleva por delante objetos buenos que caen en ese rango, y muchas monedas antiguas dan lecturas raras.
Y barre despacio y pegado al suelo, solapando cada pasada con la anterior. La mayoría de lo que no aparece es por ir rápido y por levantar el plato al final de cada barrido.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar un detector de metales en España?
Depende de la comunidad autónoma. En varias, como Andalucía o Castilla y León, hace falta autorización y está prohibido en yacimientos y su entorno. En playas y terrenos privados con permiso del dueño suele haber más margen. Infórmate antes.
¿Qué detector de metales comprar?
Para empezar, uno de frecuencia única con discriminación de metales y bobina de unos 20 cm. Si vas a playa, necesitas que sea sumergible o al menos estanco: la arena mojada y la sal saturan los modelos básicos.
¿Cuánta profundidad alcanza?
Un modelo de entrada llega a 15-20 cm en objetos pequeños y hasta 60-100 cm en objetos grandes. La cifra del fabricante siempre se mide en condiciones ideales; en suelo real, cuenta con bastante menos.
¿Cómo se calibra un detector de metales?
En el terreno donde vas a buscar, con la bobina a unos centímetros del suelo y sin metal cerca. Ajusta la sensibilidad hasta justo antes de que empiece a pitar solo. Si lo pones al máximo, todo son falsos positivos.
¿Se puede llevar en el avión?
En facturado sí, sin problema. En cabina depende de la aerolínea y del tamaño; la pala y las varillas casi siempre van facturadas.
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