Pilas recargables para luces solares
Pusiste seis balizas solares en el camino del jardín. El primer verano, perfectas. El segundo, encendían un rato y se apagaban. Este año no encienden. Y la lámpara está bien: lo que se ha muerto es la pila de dentro.
Es lo normal, y tiene arreglo por dos euros por lámpara. Pero hay que poner la pila correcta, y ahí es donde falla casi todo el mundo.
Qué pila lleva una luz solar
Abre la tapa de la baliza y mira. Te vas a encontrar una de estas tres:
- AA de 1,2 V NiMH. Lo más habitual en balizas de camino y apliques de pared.
- AAA de 1,2 V NiMH. En modelos pequeños y guirnaldas.
- 18650 de litio. En focos con sensor de movimiento y modelos más potentes.
Lo primero que hay que entender: la pila de una luz solar tiene que ser recargable, y tiene que ser NiMH de 1,2 V. No es una preferencia, es un requisito del circuito.
Por qué no puedes poner una pila alcalina normal
Este es el error que se comete siempre y merece la pena explicarlo, porque es contraintuitivo.
Una pila alcalina normal (de las de 1,5 V, las de usar y tirar) no se puede recargar. La placa solar de la baliza va a intentar cargarla igualmente, porque el circuito no distingue. Y una alcalina sometida a carga se calienta, se hincha y acaba goteando electrolito dentro del portapilas.
Cuando eso pasa, ya no es que se pierda la pila: se corroe el contacto y pierdes la lámpara entera. Es la causa número uno de balizas solares muertas.
Así que si te has quedado sin pilas y tienes alcalinas en el cajón, no las pongas. Es peor que dejar la luz apagada.
Qué capacidad necesitas
Aquí hay otra sorpresa: más mAh no siempre es mejor.
La placa solar de una baliza es diminuta y genera muy poca corriente. En un día de invierno, con seis horas de luz débil, esa placa puede cargar unos 300 o 400 mAh como mucho.
Si le pones una pila de 2.500 mAh, nunca llega a cargarse del todo. Y una NiMH que vive siempre a media carga se degrada más rápido.
Lo que funciona en la práctica:
- Balizas de camino y apliques pequeños: AA de 600 a 1.000 mAh. Suficiente para toda la noche y la placa las llena en un día normal.
- Focos grandes con sensor: AA de 1.800 a 2.500 mAh, porque llevan placa más grande.
- Guirnaldas y modelos pequeños: AAA de 400 a 800 mAh.
Si la lámpara traía pila de fábrica, mira los mAh que ponía y quédate en ese rango. Es la referencia más fiable que vas a tener.
Por qué se mueren en un invierno
Por tres cosas, y las tres tienen solución.
El frío. Una NiMH pierde capacidad por debajo de cero grados. No se estropea, pero rinde menos, y si además la placa apenas carga, la pila se queda vacía días enteros. Una NiMH que pasa semanas descargada del todo se sulfata y ya no recupera.
La placa sucia. Una capa de polvo o de cal sobre el panel puede reducir la carga a la mitad. Se limpia con un paño húmedo dos veces al año y se nota inmediatamente.
La descarga profunda. Si dejas las balizas puestas todo el invierno en una zona con poca luz, las pilas se quedan a cero y ahí se quedan. Es lo que mata más pilas de luz solar.
Qué hacer en invierno
Lo más eficaz, y casi nadie lo hace: si vives en una zona donde el invierno es largo y oscuro, saca las pilas y guárdalas dentro de casa, a media carga y a temperatura ambiente.
Si prefieres dejar las lámparas puestas, cárgalas una vez al mes con un cargador de mesa. Media hora al mes y te duran años.
Y si las balizas están en una zona de sombra buena parte del día, no hay pila que lo arregle. Muévelas o asume que en invierno no van a encender.
Cuánto duran y cuánto se ahorra
Una NiMH de calidad aguanta entre 500 y 1.000 ciclos de carga. En una baliza solar, que hace un ciclo al día, eso son entre dos y tres años reales.
Un pack de cuatro AA recargables cuesta entre 12 y 20 euros. Si tienes seis balizas, cambiar las pilas cada dos años te sale a unos diez euros al año. Comprar seis balizas nuevas, que es lo que acaba haciendo mucha gente, sale a sesenta.
Y para el resto de la casa
Las mismas NiMH te valen para el mando de la consola, el ratón inalámbrico, el teléfono fijo o la linterna del coche. En esos aparatos sí interesan las de más capacidad, entre 2.000 y 2.500 mAh, porque no dependen de una placa solar minúscula para cargarse.
Ahí es donde más se nota el cambio: un mando de consola con alcalinas te obliga a comprar pilas cada dos o tres semanas. Tienes el detalle en la guía de pilas recargables AAA y AA.
Un último apunte sobre el cargador: uno que corte solo al terminar la carga es lo que más alarga la vida de las pilas. Los cargadores baratos con temporizador siguen metiendo corriente aunque la pila ya esté llena, y eso las cuece.
Preguntas frecuentes
¿Qué pila lleva una luz solar de jardín?
Casi siempre AA o AAA de 1,2 V NiMH recargable, y en focos con sensor una 18650 de litio. Tiene que ser recargable y NiMH: no es una preferencia, es un requisito del circuito.
¿Puedo poner una pila alcalina normal?
No. Una alcalina no se puede recargar, pero la placa solar va a intentarlo igual porque el circuito no distingue. La pila se calienta, se hincha y gotea electrolito dentro, y ahí pierdes la lámpara entera.
¿Cuántos mAh necesito?
Menos de los que crees. La placa de una baliza es diminuta y en invierno apenas carga 300 o 400 mAh al día. Para balizas de camino, entre 600 y 1.000 mAh. Solo los focos grandes con sensor aprovechan de 1.800 a 2.500 mAh.
¿Por qué se han muerto en un invierno?
Por frío, por placa sucia o por descarga profunda. Una NiMH que pasa semanas descargada del todo se sulfata y ya no recupera. Limpiar el panel dos veces al año duplica la carga que recibe.
¿Qué hago con ellas en invierno?
Si el invierno es largo y oscuro, sácalas y guárdalas dentro de casa a media carga. Si prefieres dejarlas puestas, cárgalas una vez al mes con un cargador de mesa: media hora al mes y te duran años.
¿Cuánto duran?
Entre 500 y 1.000 ciclos de carga, que en una baliza solar son dos o tres años. Un pack de cuatro cuesta entre 12 y 20 euros, así que mantener seis balizas sale a unos diez euros al año.